domingo, 19 de septiembre de 2010

Al Mercado de Valores también se le fue la luz

VenePirámides
Nuestro columnista Hefesto Hefesto trae una nueva entrega en la que describe cómo la reciente Ley de Mercado de Valores aniquiló en mercado de los Bonos de la Deuda Pública:

Hay una frase que recoge lo que de forma común todas las personas con mediana capacidad de análisis puede percibir como cierto: “La paz y la abundancia tienen más atractivos que una guerra de exterminio”. El ejercer autoridad no necesariamente debe entenderse como la acción de reprimir o aniquilar al sometido; por el contrario, exige un nivel mayor al regulador de forma que permita al supervisado desarrollarse de forma natural, conforme a las normas y condiciones generalmente aceptadas y de sentido común entre las partes, como aquel dicho de “zapatero a su zapato”.

El Mercado de Valores vive una etapa de plena oscuridad, acompañada de una espesa niebla que el viento disipa en ocasiones, mostrando un campo de batalla con restos de los que pudo haber sido un terreno lleno de oportunidades para todos y con un objetivo claro y común: “Hacer de Venezuela una tierra de oportunidad plural y de sana envidia en la región”.

En muchas ocasiones hemos oído como se habla de los esfuerzos que se realizan y de los errores que son cometidos en la búsqueda de un objetivo final, pero poco se habla de los recursos (el costo) de esos errores. El accionar de los legisladores y reguladores ha derivado en una nefasta contracción que solo puede ser observada como un adiós, un apagón generalizado de una industria con personal especializado, un centenar de sociedades de corretaje y casas de bolsa hoy día llevadas al paredón y una Bolsa de Valores con más de 60 años de experiencia cuyas fortalezas y recursos no pueden ahora ser explotados. En fin, toda una estructura que se ha quedado sin energía, sin materia prima para seguir operando, alejando al país del movimiento de inversiones nacionales y extranjeras que puede ó pudo haberse desarrollado, sí tomamos como validas las experiencias exitosas que se han producido a nuestro alrededor (Brasil, Colombia, Perú, Chile, etc).

Lo que ha quedado es una penosa marcha hacia el patíbulo tal como lo demuestran las cifras del mercado secundario de Bonos de la Deuda Pública , que durante el mes de agosto registró únicamente 141 operaciones de compraventa por un monto de Bs. 754.332.678. Estas cifras comparadas con la actividad registrada en el mes de agosto de 2009, revelan una caída de 95% en operaciones y de 96% en monto negociado.


De las 44 emisiones negociadas, únicamente 23 registraron operaciones de compraventa, el resto de ellas sólo mostraron movimiento de títulos (sin afectación financiera) por lo que la fijación de un precio para esas emisiones no pudo ser determinado en el mes.



Otra de las cosas que se han observado con interés, son los choques eléctricos que registran algunas emisiones, mostrando variaciones en sus precios de hasta 15%, lo que hace saltar o caer de forma importante el rendimiento de los mismos, pudiéndose traducir en una volatilidad importante que puede afectar la valoración de las carteras.

De esta forma, la liquidez de los instrumentos del Estado se aparta del mercado secundario de compra-venta donde se puede obtener la valorización de la misma y avanza hacia una concentración. A manera de ejemplo, mientras la curva de rendimiento de la Deuda Externa puede ser determinada gracias a una liquidez y amplia participación en el mercado, la Deuda Interna sufre un ataque cardíaco.

Por otra parte, las empresas que desean emitir valores para financiar sus actividades, no encuentran ni un cabito de vela con que alumbrase, ya que la Superintendecia Nacional de Valores (antigua Comisión Nacional de Valores) no ha autorizado nuevas emisiones de Papeles Comerciales, Obligaciones o Títulos de Participación en más de ocho meses y después de haber transcurrido un mes desde la promulgación de la Ley de Mercado de Valores, no ha emitido ninguna de las normativas que le impone ese instrumento legal, por lo que podríamos pasar lo que resta de año sin ver una nueva emisión de esos instrumentos.

Otra de las cosas que ha trascendió en el mercado y que agrava aún más la situación, es el grado de incertidumbre que viven las sociedades de corretaje y casas de bolsa, ya que muchas alegan que la nueva Ley los ha dejado inoperantes, hasta tanto no sean emitidas las normas para los operadores de valores autorizados.

Quizás algunas personas con posiciones relevantes y de trascendencia nacional, no han prestado atención a lo que pasa a su alrededor, quizás porque el tema de un mercado de valores no es del quehacer cotidiano, quizás por no conocer su desarrollo a nivel mundial, así como su verdadera importancia.

Por lo pronto, amanecerá y veremos…

1 comentario:

  1. Dentro de poco estaremos como en Cuba, en dictadura, muertos de hambre, y sumidos en la miseria,y sin futuro.

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