domingo, 17 de julio de 2011

450% de inflación acumulada tras 8 años de controles de precios

VenePirámides
Convencido de que la causa principal de la inflación es la "especulación", desde febrero de 2003 el Gobierno mantiene un estricto control sobre el precio de una extensa gama de productos y servicios, no obstante, los costos en Venezuela aumentan a la mayor velocidad de América Latina. Lamentablemente estos tipos sacaron sus títulos universitarios de una caja de Ace, y nunca aprendieron que la inflación es un fenómeno monetario, y se ataca reduciendo el gasto fiscal.

En ocho años de controles de precios, entre febrero de 2003 y junio de 2011, la inflación acumula un salto de 458% que ha mermado la capacidad de compra del salario durante los últimos tres años.

El fracaso no debería causar sorpresas. Durante el Gobierno de Jaime Lusinchi la inflación anual pasó de 15,7% en 1984 a 40,3% en 1987, en plena aplicación del control de precios y con un agresivo plan de sanciones, multas y cierres a los empresarios que se consideraban especuladores.

Los economistas Robert Schuettinger y Eamon Butler son los autores de un trabajo donde analizan cien casos, ocurridos desde dos mil años antes de Cristo hasta 1978, en que gobernantes de treinta países intentan, infructuosamente, librarse de la inflación a través de los controles de precios.

La conclusión de este celebrado estudio es que si bien algunos controles de precios han tenido efecto positivo por un corto período de tiempo, en el largo plazo siempre han fracasado, porque no combaten la causa real de la inflación: el incremento de la cantidad de dinero por encima de la productividad.

En enero de 2008 el Presidente de la República, Hugo Chávez, admitía el desconcierto en el discurso de rendición de cuentas preguntando a sus ministros: ¿qué pasa con el precio del trigo?, aumenta el precio de la leche, aumenta el precio del trigo, el aumento de precios de los alimentos es espantoso. Sin la gasolina podemos vivir, pero sin alimentos no podemos vivir".

Ante las evidencias de que el control no logra curar la fiebre inflacionaria el Gobierno no se ha planteado un cambio de política sino medidas represivas y ampliación del tamaño del Estado en la economía. La Asamblea Nacional ha aprobado leyes que permiten expropiar el negocio de un comerciante que sea catalogado como especulador.

Al mismo tiempo, el Gobierno se ha convertido en empresario y tras un agresivo plan de expropiaciones controla la principal siderúrgica del país, las cementeras, fincas y fábricas de todo tipo en una cruzada destinada a garantizar precios justos. El cambio de propiedad que ha experimentado el país deriva en que entre 2007 y 2010 el PIB del sector público aumenta 18% mientras que el PIB privado se reduce 5,8%.

Sin embargo la gestión del Estado, que no privilegia la rentabilidad y carece de eficiencia, no ha servido para impulsar la producción y el resultado es escasez de productos y servicios básicos. Las estadísticas del Banco Central indican que si bien en el primer trimestre de este año la producción de la industria manufacturera, tanto pública como privada, aumenta 7,6% respecto al mismo lapso de 2010, permanece 2,5% por debajo del nivel alcanzado en 2009 y es menor a la de 2008 y 2007.

El arsenal oficial para tratar de frenar la inflación también ha incluido la reconversión monetaria, es decir, el plan que le restó tres ceros al bolívar. En 2006, Rodrigo Cabezas, para ese entonces presidente de la Comisión de Finanzas de la Asamblea, lideró el proyecto de reconversión monetaria asegurando que además de poner a circular los billetes y monedas del bolívar fuerte se instrumentaría una política capaz de "cumplir la meta de que en 2008 tengamos inflación de 3%". Pero la realidad devalúa las metas. En 2010 Nelson Merentes, presidente del Banco Central anunció que "vamos a cerrar este año con una inflación menor de 30%, entre 28% y 29%, pero nos estamos preparando para ir bajando escalones y en 2011 bajar un escalón de 9 o 10 puntos".

La última oferta es que este año la inflación se ubicará en un rango entre 22% y 25%, y la promesa de un dígito, se posterga para después de 2012, según reportó el diario El Universal.

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