sábado, 15 de diciembre de 2012

El "Ni Ni" de la devaluación, el anciano Giordani, ni devalúa ni aumenta la oferta del Sitme

VenePirámides 
La necesidad de una devaluación está clara para miembros del gabinete económico que argumentan la excesiva demanda de divisas por un tipo de cambio artificialmente barato y la conveniencia de obtener más bolívares por los petrodólares para cubrir el déficit en las cuentas públicas, pero el ministro de Finanzas Giordani, sumido en un cuadro de demencia senil,  no está convencido. Todos los estudios sobre la devaluación y la pertinencia de ajustar el tipo de cambio se realizaron pero no hay decisión para dar el último paso. Si en definitiva Giordani tiene la última palabra y se mantiene el tipo de cambio en Cadivi a 4,30 bolívares por dólar solo quedaría en la agenda de discusiones la posibilidad de flexibilizar al Sitme o crear un nuevo mecanismo donde el sector privado pueda comprar y vender divisas con menos restricciones a las actuales. 

Aparte de considerar que existe una elevada cantidad de importaciones superfluas que pueden ser eliminadas, el anciano Giordani tiene ahora el poderoso incentivo político de postergar cualquier decisión que impacte en la inflación hasta tanto no esté claro si el país entra en una agenda que incluye elecciones presidenciales en el mediano plazo. 

Alejandro Grisanti, analista de Barclays Capital, considera que el Gobierno tiene margen de maniobra para postergar la devaluación. Si bien la brecha entre ingresos y gastos es elevada y ronda 15% del PIB el Ministerio de Finanzas tiene la alternativa de endeudarse vendiendo bonos. "El Gobierno tiene la posibilidad de obtener recursos a través del endeudamiento para postergar la devaluación", señala Alejandro Grisanti. Al reactivar la venta de bonos y letras del tesoro a los bancos del país el Gobierno recibirá bolívares que servirán para atender necesidades como el aumento en el número de pensionados, incrementos de salario y construcción de viviendas que no pueden ser cubiertas con el ingreso petrolero y la recaudación de impuestos. Pero el Gobierno también necesita dólares para atender la creciente demanda de divisas porque tras mantener estático el tipo de cambio por dos años el billete verde, después de la gasolina, es el artículo más barato de la economía. "Lo que genera la excesiva demanda de divisas es la distorsión en el precio, si no lo corriges crece la posibilidad de que se emitan bonos en dólares", indica Alejandro Grisanti. 

 Corredores de bolsa estiman que el momento es propicio para que Venezuela emita bonos en dólares porque hay apetito en el mercado por títulos que tengan buen rendimiento y el precio de los bonos del país ha subido en las últimas dos semanas hasta el nivel más elevado desde el inicio de la crisis internacional en 2008. El aumento de los montos negociado en el Sitme también requeriría de nuevas emisiones de bonos en dólares que, en opinión de tesoreros, se haría de manera privada entre el Banco Central y Pdvsa. Aparte del endeudamiento en bonos el Gobierno tendrá a manos la posibilidad de obtener nuevo financiamiento en China y un Banco Central que fabrica bolívares para financiar a Pdvsa. En números redondos Alejandro Grisanti considera que la estrategia de postergar la devaluación con deuda se traduce en que el Ministerio de Finanzas tendrá que obtener 1.500 millones de dólares mensuales. Al cierre de 2012 la deuda total representará 51,6% del PIB, más del doble del nivel registrado en 2006 y para el segundo semestre de 2013 el país tendría una carga que ya no sería del todo confortable. Al mismo tiempo el reloj de la sobrevaluación, es decir, la distorsión que hace que el dólar sea barato y se disparen las importaciones se agravará y el ajuste, cuando llegue, será más doloroso. Otro factor a tomar en cuenta es que si el Banco Central continúa fabricando bolívares para financiar a Pdvsa aumenta el peligro de mayor inflación en el futuro. La mayoría de los analistas previó devaluación e incremento de impuestos en el primer trimestre para cuadrar las cuentas públicas y por tanto caída de la economía y más inflación en los primeros seis meses, con una recuperación para la segunda parte del año. Sin embargo, si en los hechos Hugo Chávez sale de la presidencia y hay nuevas elecciones, el ajuste quedaría postergado para el segundo semestre del año cuando un nuevo Presidente inicie su período, según reportó el diario El Universal.

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