domingo, 20 de octubre de 2013

Maduro no pudo acabar con el dólar negro, pero si con el mercado de arrendamiento de viviendas

VenePirámides 
Roberto Orta Martínez, presidente de la Asociación de Propietarios de Inmuebles Urbanos (Apiur), enciende las alarmas sobre la situación del mercado de arrendamientos en Venezuela. "El mercado del arrendamiento está seco", afirmó. En declaraciones a Unión Radio explicó que esta situación responde a las decisiones que ha tomado el gobierno para regular el mercado. De allí que solicite una reforma de las leyes Contra la Estafa Inmobiliaria y de Arrendamientos Inmobiliarios, para lo cual se debería abrir un debate amplio e inclusivo. "Los arrendamientos, el mercado de alquileres, están extinguidos vistas las restricciones de la ley, que ha traído como consecuencia que quien trate de alquilar no lo consigue o las pocas opciones que encuentra no están al alcance de su bolsillo". Cree que se debe modificar la Ley de Arrendamientos Inmobiliarios para que se equilibren los derechos del propietario con los del inquilino "y se fomente el mercado de alquiler". Señaló a la emisora que aboga para que se haga justicia con los propietarios de viviendas cuyos inquilinos se niegan a desalojar. Orta Martínez sostiene, por otra parte, que se han registrado severos retrasos en la aprobación de los créditos de Vivienda para quienes intentan comprar, porque el Banavih no transfiere los fondos a tiempo a los bancos, según reportó el diario El Universal.

sábado, 19 de octubre de 2013

La deuda venezolana con el riesgo país más alto del mundo

VenePirámides 
Venezuela amanece hoy con el riesgo país más alto del mundo y si la República necesita emitir bonos en el exterior para obtener financiamiento tendrá que pagar una elevada tasa de interés. La percepción de riesgo de los inversionistas se traduce en que al cierre de ayer si Venezuela emite bonos tendría que cancelar una tasa de interés de 10,12 puntos porcentuales por encima de lo que paga Estados Unidos, que es la Nación que se financia al menor costo. Siguen a Venezuela, Argentina, que tendría que cancelar 8,85 puntos porcentuales y Bielorrusia 8,25 puntos y muy lejos están países como Colombia y Chile que pagan 1,6 y 1,5 puntos solamente. Por primera vez en prácticamente un año el riesgo país de Venezuela supera al de Argentina, a pesar de que los altos precios del petróleo deberían dar una señal a los inversionistas de que la República tiene suficientes ingresos para garantizar el pago de sus bonos. Operadores de deuda explican que el manejo de la política económica no ha sido el más acertado y el país sufre una elevada percepción de riesgo en el mercado. Las reservas internacionales, es decir, el tanque de dólares que tiene el Banco Central para pagar los intereses y los bonos de la nación cuando vencen han caído 27% en lo que va de año y las autoridades no han mostrado de forma transparente cuántas divisas tiene el país en el Fonden y otros fondos donde Pdvsa deposita más de la mitad de los petrodólares. Al mismo tiempo el dólar se ha disparado en el mercado paralelo y no se ha creado un mercado alternativo con suficiente oferta de divisas para lograr que retroceda, con lo que el temor a que Venezuela atraviese por un problema de capacidad de pago ha crecido. No obstante reportes de entidades financieras como Barclays, Bank of America y JP Morgan coinciden en que si bien Venezuela tiene una economía con desequilibrios se encuentra lejos de una situación que implique incumplimiento de sus compromisos. El cuatro de octubre JP Morgan decidió mantener a los bonos venezolanos entre los títulos que tienen mayor peso en su portafolio de inversiones. El banco estadounidense considera que si bien es difícil refutar que Venezuela tiene problemas por falta de liquidez en divisas, tampoco hay evidencias de que las dificultades hayan aumentado en un tercer trimestre que ha contado con elevados precios del petróleo. "Seguimos teniendo convicción en la capacidad y disposición de Venezuela para dar servicio a un perfil de amortización de bonos manejable", afirma el reporte de JP Morgan elaborado por el analista Ben Ramsey. Los análisis elaborados por Barclays y Bank of America coinciden en que más que un problema de falta de divisas, Venezuela tiene una política económica desacertada al tratar de mantener un tipo de cambio oficial artificialmente bajo de 6,30 bolívares por dólar, que impulsa la demanda de divisas hasta niveles difíciles de manejar. Al mismo tiempo, como Pdvsa tiene que cambiar en el Banco Central los dólares que obtiene por las exportaciones petroleras a un tipo de cambio muy bajo, la empresa enfrenta problemas de caja que el BCV resuelve emitiendo dinero sin respaldo que exacerba la presión inflacionaria. Para Venezuela es importante disminuir la percepción de riesgo en el mercado ya que el Gobierno tiene un desequilibrio entre ingresos y gastos, por lo tanto, eventualmente necesitará recurrir al financiamiento externo. La firma Síntesis Financiera precisa que Pdvsa y la República tienen pagos pendientes para el cuarto trimestre de este año por 2 mil 700 millones de dólares, de los cuales, mil 100 millones de dólares corresponderán a pagos de capital y mil 600 millones de dólares a intereses, según reportó el diario El Universal.

viernes, 18 de octubre de 2013

El mercado negro cree que el SICAD es puro cuento

VenePirámides 
La reapertura del Sistema Complementario de Administración de Divisas no ha significado un descenso en la cotización del dólar no oficial a pesar del anuncio de que se otorgarán 100 millones de dólares todas las semanas. El mercado ha reaccionado con escepticismo, pues interpreta que el nuevo sistema no pondrá a disposición la oferta necesaria para satisfacer la demanda de divisas, dijo el economista Asdrúbal Rivas. La mayoría de las órdenes de compra han colocado posturas por tipos de cambio muy similares a los que fueron adjudicados los dólares en las últimas subastas. No hay incentivos para que la cotización de la divisa en ese mecanismo fluctúe como en una verdadera subasta. "El gobierno la ha dirigido para que las empresas y las personas naturales oferten entre 10 bolívares y 11,5 bolívares por dólar, que es similar al de las subastas pasadas". Actualmente la brecha entre el mercado paralelo y el tipo de cambio de la Comisión de Administración de Divisas pasa de 600%, la más alta en la historia de todos los controles de cambio en el país. La economista Tamara Herrera aseguró que la razón por la cual el paralelo no logra descender tiene que ver con que el mercado está más pendiente de ver el menú de soluciones que debería presentar el Ejecutivo a mediano plazo. Sin embargo, las medidas hasta ahora resultan insuficientes. "Hay información cruzada porque, por un lado, hay un discurso muy fuerte y amenazante del presidente de la República y por el otro se producen cambios relevantes de última hora que degradan a un funcionario como el ministro de Finanzas, Nelson Merentes, que tenía un esquema que se esperaba con paciencia e interés y era la reapertura del mercado secundario". Agregó que al desplazar a Merentes se emite una señal. "Para un mercado que es tan sensible a las expectativas, como lo es el paralelo, obviamente tiende a deteriorarse más". Sin embargo, Herrera afirmó que del lado positivo esta el hecho de que ya se sabe con certeza que las subastas serán semanales y los montos que se ofertarán. "El inconveniente está en que sigue siendo insuficiente para la situación que se ha presentado en 2013". De manera extraoficial se supo que el gabinete económico no tiene premura en aprobar un nuevo mecanismo cambiario que complemente a Cadivi y al Sicad. No obstante, para el próximo año la comisión sólo atenderá las importaciones relacionadas con alimentos y salud; por lo que el resto de los 22 sectores económicos incluidos los estudiantes, remesas, y viajeros deben cubrirse a través de otro sistema, lo que implicará otra devaluación del bolívar, según fuentes vinculadas al gobierno, según reportó el diario El Nacional.

jueves, 17 de octubre de 2013

Bravo Maduro: nos convertiste en uno de los países más corruptos del planeta

VenePirámides 
Somos uno de los países más corruptos del planeta, en corrupción ostentamos el puesto 165 entre 174 países, compartiendo ese galardón indeseado con países como Haití y Burundi. En homicidios estamos entre los tres primeros de Latinoamérica y ocupamos los primeros puestos en el mundo con 73 homicidios cada 100 mil habitantes y en el aspecto económico como crecimiento, riesgo país, inflación, competitividad, libertad económica y capital humano registramos los últimos lugares, de acuerdo a los estudios de organismos internacionales como la ONU, CEPAL, Transparencia Internacional, OEA y otras instituciones que hacen seguimiento al desarrollo de los países. Al pedir una Ley habilitante, el presidente Nicolás Maduro reconoce que su actual gestión confronta dos problemas fundamentales. Uno de ellos es la corrupción y el otro es la situación económica. Ya en 2007 su antecesor y padre político, Hugo Chávez había solicitado poderes especiales para atacar la corrupción que se origina desde el mismo Gobierno, seis años después el problema se agrava y es Maduro quien asegura que superará la crisis con "la construcción de una nueva ética". Mientras que la crisis económica, que nos coloca igualmente en los últimos lugares, asegura que se resolverá "cambiando el modelo económico". Luego de 15 años de gestión los índices más relevantes nos colocan como un país con números "en rojo" poniéndonos a la par de los países más atrasados del continente y del mundo. Tales indicadores son el resultado de 14 años de gestión del llamado "gran timonel" cuyo legado ha sido reivindicado por sus herederos como un ejemplo a seguir en Venezuela y el mundo. Ahora el sucesor político, Nicolás Maduro, atribuye tales resultados negativos a la acción opositora, a pesar de que la misma ha sido excluida de cualquier tipo de gestión en las áreas más importantes de la administración pública. A continuación presentamos los más importantes indicadores es el ranking global.  

Corrupción: Desde 1999 en que se inició la revolución bolivariana se ha producido un descenso en la escala de valores. Transparencia Internacional, una ONG independiente con sede en Alemania, dedicada a estudiar y establecer criterios para combatir la corrupción, publica anualmente su informe con el "índice de percepción de la corrupción". En el índice de 2012 fueron evaluados 174 países. Venezuela ocupó el puesto 165 con 19 puntos en una calificación que se hace sobre 100. Tal calificación es bastante cercana a la de 2011 con una caída sistemática a partir del año 2000. Venezuela es considerada la más corrupta de Latinoamérica junto con Haití, y entre las primeras en el mundo. En la región le siguen Nicaragua, República Dominicana y Honduras. En el escenario mundial superan a Venezuela en materia de corrupción países como Irak, Turkmenistán, Sudán, Myanmar, Somalia, Burundi y Afganistán. Nueva Zelanda, Finlandia y Dinamarca aparecen como las sociedades menos corruptas del mundo. Como país menos corrupto de Latinoamérica se encuentra Chile, seguido por Uruguay.  

Violencia: Venezuela es uno de los países con mayor carga de violencia en el mundo. Los índices de la ONU de 2011 nos ubican entre los 4 primeros lugares en Latinoamérica superados por Honduras, El Salvador y Jamaica. Durante el año 2012 se observó un importante incremento de homicidios alcanzando 21.692 asesinatos de acuerdo a las cifras recopiladas por el Observatorio Venezolano de la Violencia (OVV). Ello nos da un promedio de 1.800 homicidios al mes y una tasa de 73 asesinatos cada 100 mil habitantes. Es de aclarar que la ONU se basa en cifras oficiales. El ministro de Interior y Justicia ha aceptado la cifra de 54 homicidios por 100 mil habitantes. Explica Roberto Briceño León, director del OVV que las cifras oficiales de homicidios suelen excluir casos de muertes por arma de fuego que ubican como "en proceso averiguación" o presuntos enfrentamientos. De allí que el índice es muy superior al que registran los organismos oficiales. En lo que va de 2013 el promedio sigue en ascenso con cerca de 450 asesinatos mensuales solo en el área metropolitana de Caracas. Cabe destacar que entre las causas que se le atribuyen al auge delictivo y a la corrupción está la falta de autonomía de los poderes que impiden que actúen con independencia tanto para investigar como para hacer cumplir la ley. Es de resaltar igualmente que la institución percibida como más corrupta en Venezuela, según los estudios de Transparencia Internacional con 4,4 puntos sobre 5, que es la calificación de "extremadamente corrupta" es la policía, seguida ésta por los empleados públicos. 57% de los ciudadanos reconoce haber pagados soborno al cuerpo de seguridad y 48% a registros y notarías. Igualmente los venezolanos señalan que pagan soborno en su mayoría (51%) para agilizar los trámites o porque es la única manera de obtener el servicio. 

Crecimiento económico: De acuerdo con las proyecciones de la CEPAL Venezuela tendrá un crecimiento en el PIB de 1% para el año 2013 en tanto que Latinoamérica en conjunto crecerá 3,5%. Este índice coincide a lo proyectado en el informe "Perspectivas económicas globales" del Fondo Monetario Internacional (FMI). En 2012 el crecimiento de Venezuela fue de 5, 6% por lo cual se registra un importante decrecimiento o "des aceleración" de la economía. Colombia crecerá 3,7%, Chile 4,4% Ecuador 4,0%, Uruguay 3,5% y Bolivia 5,4%. Las estimaciones de CEPAL indican que Paraguay liderará el crecimiento con 12,5%, seguido por Panamá con 7,5%, Perú con 5,9%, Bolivia 5,5%.  

País riesgoso: Venezuela ocupa el segundo lugar como el país que presenta más riesgo para invertir. Par el mes de septiembre de 2013 este índice registró 961 puntos, superado sólo por Argentina con 991 puntos. Este índice se mide de la siguiente manera, cada 100 puntos equivalen a 1% que será el costo de la deuda. Si Venezuela tiene 961 puntos significa que el bono de la deuda pagará 9,61% adicional. Los niveles de riesgo mas bajos de la región los registran Colombia, Perú, Chile y Brasil con 128, 132, 142 y 166 puntos. Este índice es estudiado por calificadoras de riesgo como Embi, JP Morgan, Standard & Poor, Moddy's etc.  

Inflación: "Vamos a torcerle el brazo a la inflación" fue una de las ofertas fundamentales de Nicolás Maduro cuando asumió el poder en abril. Cinco meses después tenemos que la inflación acumulada es de 38,7% para el mes de septiembre, tres veces más alta que en el mismo período del año anterior. De esta alza de precios, el de alimentos es de 69,9%. La inflación acumulada es la mayor registrada en 17 años. Las proyecciones de inflación para el año 2013 se estiman en 45% aunque algunos expertos aseguran que podría llegar a 50%. Esto nos ubica como uno de los países con mayor inflación en el mundo y el número uno en Latinoamérica. Nos sigue es Argentina con apenas 10,7%, siendo los dos únicos países con inflación en dos dígitos. Sigue Uruguay con 7,6%, Nicaragua 7,1%, Brasil 5,8. Los tres países con menos inflación en la región serán: El Salvador 2%, Chile 2,4% y Colombia 2, 7%. El Gobierno venezolano habían estimado que la inflación máxima de 2013 estaría en 16%. Las regulaciones, los controles de precio y el control de cambio han resultado inútiles frente a la realidad económica. El Gobierno atribuye esta situación a la llamada "guerra económica" señalando a los empresarios privados como responsables. Éstos han respondido que ha sido la incorrecta política cambiaría, los controles de precios lo que ha producido la alta inflación, a lo cual se suman las incorrectas políticas fiscales, leyes laborales y expropiaciones con un efecto directo en la baja productividad del país.  

Competitividad: Venezuela ocupó el puesto 134 entre 148 países en el índice de competitividad global que establece el Foro Económico Mundial para el período 2014- 2014. El país mejor evaluado de la región es Chile en el puesto 34 y el peor es Haití con el puesto 143. Venezuela comparte el foso con países como Chad, Guinea, Burundi, Yemén y Sierra Leona. Los mejores evaluados son Suiza, Singapur, Finlandia y Alemania. La baja calificación de Venezuela está asociada a "el débil funcionamiento de las instituciones, la infraestructura deficiente, la ineficiencia en la asignación de factores de producción. A ello agrega el informe del organismo la alta inflación, alto déficit público, y crisis institucional. Elementos objetivos que nada tienen que ver con la "guerra económica" que esgrime el Gobierno. 

Libertad económica: El informe anual sobre libertad económica en el mundo (http://www.freetheworld.com/release.html) correspondiente a 2011 coloca a Venezuela en el último lugar con el puesto 152 entre 152 países estudiados. En 1975 Venezuela estuvo en el puesto 17 entre 52 países, en 1985 en 31 de 111 países. En 2011 ya se ocupa el último puesto. Este índice es preparado por de 85 expertos de todo el mundo. En el foso de este índice Venezuela comparte con países como Burundi, Mozambique, Chad, Guinea Bissau, Rep. Democrática del Congo, Angola, Congo, Zimbabue, Myanmar. Países que además comparten con Venezuela otros indicadores negativos. Para 2012 continúa Venezuela en el último puesto. El estudio es de otro organismo, el Fraser Institute de Canadá, en el que se analizan variables como: tamaño de gobierno, sistema legal, derechos de propiedad, política monetaria, grado de libertad para el comercio exterior, regulaciones etc.) . El estudio ubica a Hong Kong como la economía más libre del mundo, seguida por Singapur y Nueva Zelanda. En la región Chile encabeza el ranking con la mejor evaluación el puesto 10 seguido por Perú (24), Panamá (37) y Venezuela con el puesto 144 ocupa el último lugar entre el mismo número de países considerados.  

Capital humano: Con el puesto 101 Venezuela ocupó el último lugar en Latinoamérica y uno de los mas bajos en el mundo en este índice del Foro Económico Mundial. Las principales causas radican en el entorno legal y político. El estudio refleja que el marco legal del país es uno de los que más dificulta el desarrollo de las empresas, el emprendimiento, la protección de la propiedad privada e intelectual y la movilidad social, según reportó el diario El Universal.

miércoles, 16 de octubre de 2013

El que no aprende de la historia la repite: CADIVI reencarna a RECADI en materia de corrupción (y Giordani lo justifica)

VenePirámides 
Denuncias de corrupción, disparada del dólar en el mercado paralelo que impulsa la inflación, crecientes signos de insostenibilidad del tipo de cambio oficial e inminencia de una devaluación. Repentinamente es como si el tiempo regresara y la Venezuela de Cadivi se aproximara vertiginosamente a los días de Recadi. Desde 2003 el Gobierno ha mantenido a la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi) un organismo que distribuye los dólares al tipo de cambio oficial, al igual que hizo Jaime Lusinchi quien conservó durante sus cinco años de Gobierno a la oficina del Régimen de Cambios Diferenciales (Recadi) y, los resultados, comienzan a parecerse. Nada sorprende. La historia demuestra que impedir la libre compra de dólares para enfrentar una veloz salida de capitales como las vividas en 2003 y 1983 creando un organismo que decide quién puede comprar divisas debe ser una medida de corta duración, de lo contrario, afloran los desequilibrios inherentes al control. Rápidamente el dólar comienza a cotizarse en un mercado paralelo que puede ser legal como en el caso del gobierno de Jaime Lusinchi o ilegal como ahora. El resultado es que los dólares más baratos que en el pasado distribuyó Recadi y actualmente asigna Cadivi se tornan muy demandados. Así aparece el hábitat ideal para la corrupción. Empresas de maletín que con la complicidad de funcionarios públicos reciben dólares para importaciones ficticias o compañías que inflan el precio de lo que compran en el exterior para recibir divisas que luego son revendidas en el mercado paralelo para obtener ganancias gigantescas. Una investigación realizada por José Luis Cordeiro determina que a través de Recadi se malversaron 15 mil millones de dólares. ¿A cuánto asciende la malversación en Cadivi? Altos funcionarios hablan de cifras fabulosas. El 23 de mayo Edemée Betancourt, en ese entonces presidenta del Banco Central, afirmó refiriéndose a 2012 que "lo que se entregó en divisas el año pasado fueron cantidades muy considerables, pero también hay otra cantidad considerable de divisas que se llevó a empresas de maletín (...) se pasaron entre 15 mil y 20 mil millones de dólares". Hay más indicios. El 10 de octubre Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional señaló que las autoridades realizaron un cruce de datos y detectaron empresas que reciben dólares en Cadivi y no declaran impuestos al Seniat y admitió la falta de mecanismos de verificación. "Piden un recurso para traer alguna cosa en particular (las empresas) y nunca la traen y no hubo ese chequeo, no hubo ese control", explicó. A esto se añade que el jueves pasado Rafael Ramírez, nuevo vicepresidente del Área Económica afirmó que "agarran los dólares de Cadivi y en vez de traerte el alimento no te lo traen. O le ponen en Panamá un sobreprecio, tal empresa en Panamá le compra a otra empresa en Nueva York, o en China u otro destino pero la factura la hacen en Panamá con un sobreprecio de 30% o 40%. Entonces nos están robando". El fraude era predecible en el control de cambio más largo en la historia del país. Un estudio realizado por el profesor del IESA, Pedro Palma, sobre los controles que ha habido en Venezuela determina que "cuanto mayor era el período de aplicación de los controles de cambio más proliferaban los mecanismos y prácticas para burlarlos y las corruptelas en su manejo, hasta hacerlos totalmente ineficaces, haciéndose inevitable su desmantelamiento y substitución por otros sistemas cambiarios más operativos y eficientes". Una enorme brecha entre el dólar oficial y el paralelo es otro detalle que asemeja al control de cambio actual con el de los tiempos de Lusinchi. En este momento el diferencial es de 600% y durante la época de Recadi llegó a ser de 300%. Una brecha de esta magnitud se traduce en que la demanda por los dólares baratos es prácticamente infinita y el acceso a estas divisas es lento y difícil. El resultado es que el dólar paralelo es utilizado como guía por las empresas y comercios al momento de calcular los costos de reposición y los precios de una amplia gama de productos y servicios toma impulso. Así, la inflación hunde el acelerador, los precios aumentan rápidamente y el tipo de cambio oficial llega a ser excesivamente barato y el incremento de las importaciones alcanza niveles insostenibles. Entonces, no queda más alternativa que devaluar. En el tiempo de Recadi el tipo de cambio más barato, puesto que había varias tasas, saltó desde 4,30 bolívares hasta 14,50 y durante los diez años de Cadivi registra un aumento desde 1,6 hasta 6,3 bolívares. Este año la inflación se ubicará en el nivel más elevado desde 1997 y todo indica que la administración de Nicolás Maduro prepara otra devaluación. Jorge Giordani, ministro de Planificación, justificó la corrupción alrededor de CADIVI, al señalar que "la mercancía más barata en este momento es el dólar", según reportó el diario El Universal.

martes, 15 de octubre de 2013

Maduro prepara una gran devaluación

VenePirámides 
Asesores del Gobierno han planteado la necesidad de una modificación profunda en el sistema cambiario que incluya mecanismos para minimizar el impacto en los precios luego de la próxima gran devaluación ( o "Ajuste Cambiario" en la jerga Goebeliana del gobierno). La idea consiste en crear un sistema de subastas donde todos los sectores de la economía adquieran las divisas a un tipo de cambio que se establezca de acuerdo con la oferta y la demanda. Como esto se traduciría en un tipo de cambio superior al de Cadivi, de 6,30 bolívares por dólar, y por ende en que las empresas que realizan sus importaciones por esta vía aumentarían sus precios, se ha comenzado a estudiar cómo impedir un golpe de grandes proporciones en la capacidad de compra de la población. La propuesta consiste en entregarle a las empresas subsidios en bolívares, es decir, una cantidad de dinero que les permita compensar el ajuste en el valor del dólar y no aumentar en mayor medida el precio de sus productos. Otra alternativa es subsidiar directamente a las familias de menos recursos. El vicepresidente para el Área Económica, Rafael Ramírez, no se ha referido a esta propuesta como tal pero sí ha deslizado la posibilidad de instrumentar subsidios en bolívares. El viernes de esta semana señaló que contemplaba la posibilidad de "en vez de subsidiar en dólares subsidiar en bolívares la producción, un subsidio, un mecanismo de soporte a los sectores productivos", según reportó el diario El Universal.

lunes, 14 de octubre de 2013

Ramírez confiesa que el arbitraje hace naufragar la política cambiaria de Maduro

VenePirámides 
Hay una frase que Rafael Ramírez, nuevo vicepresidente del Área Económica, repite incesantemente: "Aquí no hay un problema de divisas" y acto seguido precisa los dólares que recibirá este año el Banco Central, organismo que se encarga de desembolsar las divisas aprobadas por Cadivi y el Fonden, un fondo que lleva adelante proyectos de inversión. Pdvsa, empresa de la que Ramírez es presidente, le entregará este año al Banco Central y al Fonden un total de 47 mil 312 millones de dólares, una cifra que supera en un mil 232 millones los desembolsos de 2012 y en 13% al aporte de 2008, años en los que la economía creció y las importaciones alcanzaron cifras récord. No obstante la escasez de productos básicos es evidente y las empresas afirman que no han recibido las divisas necesarias para importar maquinaria, insumos y materia prima. Rafael Ramírez explica que ha ocurrido una importante desviación y una lista de empresas que ya han sido detectadas por los organismos de inteligencia "no están utilizando los dólares que les hemos dado para aumentar la producción sino para alimentar al mercado paralelo". Complementa este aspecto y señala que "agarran los dólares de Cadivi y en vez de traerte el alimento no te lo traen. O le ponen en Panamá un sobreprecio, tal empresa en Panamá le compra a otra empresa en Nueva York, o en China u otro destino pero la factura la hacen en Panamá con un sobreprecio de 30% o 40%. Entonces nos están robando, nos están arbitrando". El monto de la desviación no es pequeño. Basta con observar indicios claros. Cadivi, el organismo que distribuye las divisas al tipo de cambio oficial y principalmente debe garantizar alimentos y medicinas ha aprobado en los primeros nueve meses de este año 33 mil 143 millones de dólares, una magnitud que supera en 40% a lo asignado en el mismo lapso de 2012 y, sin embargo, el BCV reportó que Caracas padeció en agosto alto desabastecimiento de 17 alimentos básicos. Rafael Ramírez asegura que el Gobierno va a "optimizar el uso de las divisas", asegurándose que tengan un uso debido y de esta manera secar la fuente que alimenta al mercado paralelo de dólares donde el billete verde se ha disparado y presiona al alza los precios de una amplia gama de productos, según reportó el diario El Universal. Yo te aviso chirulí.

domingo, 13 de octubre de 2013

Bravo Maduro: Inflación anualizada se dispara a 49,4%

VenePirámides 
Las estadísticas del Banco Central desnudan que el país sufre el mayor incremento de precios de los últimos diecisiete años, un desajuste que impacta la capacidad de compra de la mayoría de las familias. En septiembre la inflación avanzó 4,4% y en los primeros nueve meses ya acumula un aumento de 38,7% que ya supera al alza anual que registraron los precios en el período 1997-2012. De hecho, al evaluar la inflación registrada en los últimos doce meses ya se experimenta un incremento de 49,4%, que apunta a que este año los venezolanos sufrirán un aumento de los precios en el orden de 50% porque históricamente en el último trimestre es cuando la inflación se acelera con mayor intensidad. La fuerza que impulsa los precios proviene de la mezcla de varios factores. El Gobierno se ha valido de la impresión de billetes en el Banco Central para cubrir parte de sus gastos y más bolívares detrás de la misma cantidad de productos se traducen en alzas de precios. Al mismo tiempo la escasez ha obligado a permitir ajustes en precios regulados a fin de que las empresas puedan compensar de mejor manera los costos y aumenten la producción. El Banco Central indica que en septiembre se sintió el efecto de aumentos en rubros agroindustriales y en las tarifas del transporte público. Otro elemento clave es que en febrero el Gobierno tuvo que devaluar el tipo de cambio oficial desde 4,30 bolívares por dólar hasta 6,30 a fin de obtener más bolívares por los petrodólares, algo que impulsó el precio de las importaciones que se realizan con las divisas que asigna Cadivi. La lista de causas también incluye que el dólar registra una escalada sin precedentes en el mercado paralelo y un sector de la economía lo utiliza como parámetro para calcular los costos de reposición. La población siente el impacto en variables esenciales para la calidad de vida. En septiembre los alimentos experimentaron un alza de 5% y por tanto en los últimos doce meses acumulan un incremento de 69,9%. Entre enero y septiembre los productos agrícolas se han encarecido 47,3%, los pesqueros 82,3% y los agroindustriales muestran un salto de 49,6%. El aumento en el precio de los alimentos golpea con mayor fuerza a las familias de menos ingresos que destinan 45% del salario a la compra de comida. El precio del vestido y el calzado acumula un aumento en lo que va de año de 38,2%, servicios de salud 22,9%, equipamiento del hogar 30,6% y transporte 38,3%. En un entorno en el que los controles de precios afectan la rentabilidad de las empresas y merman la producción, a la vez de que la oferta de divisas para importaciones del sector privado desciende, la escasez de productos básicos se mantiene en niveles elevados. El termómetro utilizado por el Banco Central para medir la ausencia de productos se ubica al cierre de septiembre en 21,2% versus 13,7% en septiembre del año pasado. El Banco Central hace una salvedad en su reporte y precisa que "al excluir los aceites de maíz y girasol y la parte de vehículos el nivel de escasez se sitúa en 15,3%". El informe de escasez en Caracas correspondiente al mes pasado registra que 17 alimentos básicos se encontraban en la categoría de serios problemas de abastecimiento, es decir, escasez superior a 41%. El reporte precisó que en 85,8 de cada 100 establecimientos visitados por el BCV no había leche completa en polvo, en 85,3 faltaba el azúcar, en 84,2 los aceites mezclados, en 71,4 la harina de maíz precocida y en 62,3 la mantequilla. Para lograr superar por completo la escasez, analistas señalan que el Gobierno tendría que ajustar el precio de los productos controlados en una proporción que haga que las empresas no incurran en pérdidas. Además es vital elevar el suministro de divisas para normalizar el flujo de las importaciones. El Gobierno se enfrenta a una decisión difícil. Ajustar el precio de los productos controlados en una mayor proporción antes de las elecciones de diciembre se traduciría en inyectar mayor combustible a la inflación, pero no hacerlo, implicaría tolerar altos niveles de escasez, según reportó el diario El Universal.

sábado, 12 de octubre de 2013

Maduro devaluará y profundizará escasez de dólares

VenePirámides 
El discurso pronunciado el pasado martes en la Asamblea Nacional por el Presidente de la República, Nicolás Maduro, deja en claro que el Gobierno se dispone a reducir la entrega de dólares al sector privado, al que considera parasitario. "Aquí no habrá socialismo si la burguesía sigue disfrutando del privilegio de importar a gran escala (...) La burguesía parasitaria no produce absolutamente nada y continúa apropiándose impunemente de parte de la renta petrolera para seguir en lo suyo, esto es en la especulación", afirmó Maduro. Como una antesala al aumento de los controles afirmó que la actuación de Cadivi, el organismo encargado de distribuir las divisas al tipo de cambio oficial, "deja mucho que desear es por eso que hay que aplicarle las tres R (revisión, rectificación y reimpulso) con la prontitud y la profundidad debida". Maduro recurrió a cifras del ministro de Planificación, Jorge Giordani, para reforzar su idea. "El 96% de las exportaciones provienen del petróleo y el sector privado solo aporta 1,2% pero requiere entre 35 mil y 40 mil millones de dólares al año". El intento por reformar la actuación de Cadivi para controlar de manera más férrea el flujo de dólares no es nuevo. El 8 de febrero el Gobierno creó el Organo Superior para la Optimización del Sistema Cambiario a cargo del presidente del Banco Central y los ministros de Planificación y Finanzas y, el 26 de marzo, sustituyó a Manuel Barroso, el hombre que desde junio de 2006 empuñó las riendas de Cadivi. Fuentes financieras indican que en esta oportunidad el Gobierno contempla disminuir la entrega de divisas al sector privado creando un organismo público que realice las importaciones que, de acuerdo con los cálculos de Jorge Giordani, son las que efectivamente requiere la economía. Posteriormente estos bienes serían vendidos, en bolívares, a determinadas empresas. Este mecanismo también podría servir para disminuir el peso del sector privado en la economía y acelerar el tránsito al sistema socialista. "A la parásita e importadora burguesía criolla le sigue correspondiendo alrededor de 70% del PIB, quiere decir que la dinámica económica todavía está lejos del socialismo", recalcó Maduro. El sector público no ha tenido escasez de dólares, todo lo contrario. Las estadísticas del Banco Central registran que entre 2003 y el primer semestre de este año el país ha obtenido por exportaciones petroleras 653 mil 860 millones de dólares, de los cuales, el 56% ha sido utilizado por el sector público y 44% por el privado. A pesar de que la petrochequera financió la creación de empresas como Venirauto, la estatización de compañías emblemáticas como Sidor, cementeras y todo el sector eléctrico, el aporte del sector público al PIB ha permanecido en 30%, la misma proporción que en 2003. El sector público no pudo aumentar el aporte al PIB a pesar de la enorme transfusión de divisas porque su crecimiento en los últimos diez años ha sido más lento que el privado, en medio de fallas gerenciales y un entorno que afecta a la economía en general como controles de precios que desestimulan la producción y una moneda sobrevaluada que alienta las importaciones. Por lo tanto, lo planteado es que el sector que menos aporta al PIB eleve el consumo de divisas, de hecho, ya sucede. En el primer semestre las importaciones del ala pública de la economía aumentaron 24% respecto al mismo lapso de 2012 y las de las empresas privadas retrocedieron 10%. Las consecuencias de esta reducción en el acceso del sector privado a las divisas ha sido un importante aumento de la escasez de bienes básicos que se ubica en 20% y la aceleración de la inflación, que en lo que va de año, acumula un salto de 32,9% porque el tipo de cambio paralelo se disparó y comenzó a servir de guía para calcular costos de reposición. Nicolás Maduro reconoció que a pesar del control de cambio, que bloquea la compra de dólares, Venezuela ha sufrido una gigantesca salida de divisas. "Informes de la Cepal registran que desde 2004 hasta 2012 de Venezuela han salido capitales por valor de 215 mil millones de dólares, un promedio de 23 mil millones de dólares cada año", precisó el Presidente, y luego lo justificó como la consecuencia de que "por su propio metabolismo ellos quieren, necesitan, les es imprescindible una sociedad de cómplices para seguir fortaleciéndose como burguesía". No obstante el propio Gobierno facilitó la hemorragia a través de la emisión de bonos en dólares, de Pdvsa y el Ministerio de Finanzas, que los ciudadanos y las empresas compraron con bolívares y luego revendieron en el exterior para obtener divisas. Esta modalidad, que explica el meteórico ascenso de la deuda externa de la República, se utilizó en el Sitme, un sistema que permaneció por tres años donde las empresas compraban bonos en divisas a través del Banco Central. Al mismo tiempo la salida de divisas provino de la sobrefacturación de importaciones, es decir, empresas que solicitan en Cadivi más dólares de los que en realidad utilizan para importar o de simplemente compañías ficticias. Edmée Betancourt, ex presidenta del Banco Central, reconoció en abril de este año que "lo que se entregó en divisas el año pasado, fueron cantidades muy considerables; muchas de las cuales se las llevaron las empresas de maletín", añadiendo que "se pasaron entre 15 mil y 20 mil millones de dólares". La historia de los controles de cambio demuestra que se convierten en mecanismos que fomentan la corrupción, sobre todo, cuando la brecha entre el tipo de cambio oficial y el paralelo es muy pronunciada y la demanda de dólares baratos se dispara. En este momento la brecha entre el tipo de cambio oficial y el paralelo es de 600%, la más alta en la historia de los controles de cambio que ha vivido el país. Nicolás Maduro admitió que el país vive una crisis que, en su opinión, es poco común. "La crisis por la que atraviesa la economía venezolana es una crisis muy peculiar, no hay una merma significativa de los ingresos sino un incremento geométrico del consumo". Las cifras demuestran que si bien no ha habido un descenso de los ingresos el Gobierno tiene un gasto que no puede cubrir con el aporte proveniente del petróleo y la recaudación de impuestos, de hecho, al incluir todo el sector público la brecha entre gastos e ingresos se ubica en 15% del PIB. Los problemas del Gobierno se incrementan porque trata de alargar la vida del tipo de cambio oficial. Cuando Pdvsa recibe los dólares provenientes del petróleo los cambia en el Banco Central a la tasa de 6,30 bolívares por dólar, una tasa que en vista del alza que han tenido los precios resulta muy baja para cubrir construcción de viviendas, reclamos de aumentos de salarios, pensiones y el resto de los compromisos. El camino que ha encontrado el Gobierno para solventar momentáneamente el déficit es que el Banco Central imprima billetes para financiar al sector público, algo que aumenta los desequilibrios de fondo. Cuando estos bolívares ingresan a la economía incrementan la presión inflacionaria y propician la escalada del dólar en el mercado paralelo, según reportó el diario El Universal.

viernes, 11 de octubre de 2013

La reducción de la pobreza sólo se logra con crecimiento económico

VenePirámides 
El Banco Mundial se ha fijado dos nuevos objetivos: acabar con la pobreza extrema y crónica en el mundo de aquí a 2030 y fomentar la prosperidad compartida, definida mediante los avances del 40 por ciento más pobre de la población en todas las sociedades. Ahora que el Grupo de Trabajo Abierto sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Asamblea General de las Naciones Unidas ha hecho suyo el objetivo antipobreza, el debate sobre cómo lograrlo ha reavivado la vieja pregunta: ¿acabarán los beneficios del crecimiento económico revirtiendo en toda la población por sí solos o harán falta políticas redistributivas específicas? Por un error en el razonamiento deductivo, muchas personas sostienen la opinión de que el crecimiento bastará; a diferencia de los ideólogos comprometidos, se puede lograr que abandonen su posición. Ésa es la razón por la que el segundo objetivo del Banco Mundial de fomentar la prosperidad compartida es importante por sí mismo y también como complemento esencial para la consecución del objetivo de acabar con la pobreza. Como el Banco Mundial reconoce que a lo largo de los dos próximos decenios persistirá inevitablemente cierta pobreza “friccional”, su objetivo oficial es el de reducir el porcentaje de personas que viven por debajo del umbral de la pobreza, definido como un consumo diario de menos de 1,25 dólares (en paridad de poder adquisitivo) por persona, a menos del tres por ciento. Las investigaciones del Banco Mundial predicen que, si todos los países crecen con las mismas tasas que en los veinte últimos años y sin cambio en la distribución de los ingresos, la pobreza mundial se reducirá hasta el 7,7 por ciento de aquí a 2030, frente al 17,7 por ciento en 2010. Si crecen más rápidamente, con las tasas medias registradas en el decenio de 2000, la tasa de pobreza se reducirá hasta el 5,5 por ciento. Esas cifras indican que no es probable que el crecimiento por sí solo nos permita alcanzar el objetivo del tres por ciento, pero se trata solo de una indicación. Podemos argumentar que, aun así, debemos confiar en el crecimiento y limitarnos a adoptar medidas que fomenten su aumento. En un nuevo estudio, David Dollar, Tatjana Kleineberg y Aart Kraay han analizado empíricamente la relación entre crecimiento y pobreza. Su amplio estudio se basa en datos de estudios de gran calidad procedentes de 118 países y llega a una conclusión clara: la mayor parte de la erradicación de la pobreza habida en los últimos decenios se debió al aumento general de los ingresos de las economías. Más concretamente, el 77 por ciento de la variación del aumento de los ingresos del 40 por ciento más pobre de la población de los diversos países refleja diferencias en el aumento medio de los ingresos. Semejantes resultados de investigaciones mueven a muchos a concluir que la erradicación de la pobreza requiere que confiemos en el crecimiento general y que las intervenciones normativas gubernamentales contribuyen poco a ella, pero se trata de una conclusión errónea, que ilustra una falta de lógica. Para ver por qué, supongamos que en 1930 un economista hiciera un estudio empírico sobre lo que curaba las enfermedades infecciosas y, tras analizar los miles de datos de años anteriores, concluyera que el 98 por ciento de todas las enfermedades infecciosas se curaban con medicinas diferentes de los antibióticos: “tradicinas”, incluidas todas las medicinas tradicionales de diversas escuelas. Esa conclusión sería válida con mucha probabilidad, porque la utilización de antibióticos antes de 1930, justo dos años después de que Alexander Fleming descubriera la penicilina y años antes de que llegara a ser plenamente viable como cura, era muy escasa y en la mayoría de los casos fortuita. Pero ahora supongamos que el economista sostiene a continuación que, por tanto, sería absurdo administrar penicilina a los pacientes, porque sabemos que el 98 por ciento de todas las enfermedades tratables se curaban con tradicinas y la penicilina no era una de éstas. Se trata de una deducción errónea, basada en pruebas inexistentes. Lo que el estudio del economista de 1930 mostró fue que correspondieron a las tradicinas el 98 por ciento de los casos cuyo tratamiento dio resultado. No muestra que la penicilina no dé resultado. Se trata de un error común. Con frecuencia oímos afirmaciones como ésta: “Debemos confiar en el sector privado para la creación de puestos de trabajo, porque los estudios muestran que el 90 por ciento de los creados en el pasado correspondieron a dicho sector”. Si aceptáramos este razonamiento, tendríamos que aceptar la afirmación de un investigador soviético a finales del decenio de 1980 de que debemos confiar en el Estado para la creación de puestos de trabajo, porque la creación del 90 por ciento de los puestos de trabajo del pasado correspondió al Estado. Respecto de la creación de puestos de trabajo, hay tanto teoría como pruebas que respaldan la conclusión de que el sector privado es el factor principal de la expansión sostenible (lo que no equivale a negar que pueda haber margen para ajustar las políticas públicas a fin de que el sector privado sea más favorable para el empleo), pero respecto de la erradicación de la pobreza la teoría y las pruebas muestran que las intervenciones normativas, cuando están hábilmente concebidas, pueden desempeñar un papel importante. Algunas de esas políticas ya existen; otras están por crear: los antibióticos de nuestra época. En la India, los gobiernos llevan decenios intentando conseguir alimentos baratos para los pobres. El análisis de costos y beneficios ha inducido a muchos a declarar que se trata de una política fracasada, pero el defecto está en el método del programa, que consiste en depender del Estado para recoger los alimentos producidos por los agricultores y entregárselos a los pobres. El 45 por ciento, aproximadamente, de los cereales desaparece en ese proceso, lo que significa que se deben reparar los fallos del sistema, no que se deba abandonar todo el plan. Una asociación público-privada bien concebida, en la que el Estado conceda un subsidio directamente a los pobres, quienes después compren los alimentos a agricultores y comerciantes privados, beneficiará a todos. Evidentemente, cuando los pobres tienen más alimentos (y más sanos), su nutrición mejora; cuando unos niños mejor nutridos van a la escuela, se vuelven más productivos; lo mismo es aplicable a los servicios de salud. El crecimiento económico general es importante, pero los pobres no deben tener que esperar hasta que sus beneficios reviertan en ellos; con políticas antipobreza idóneas, los gobiernos pueden fomentar un crecimiento que también revierta en ellos, según reportó ProDaVinci. 

jueves, 10 de octubre de 2013

Producción de automóviles cayó 30,9% respecto al 2012, que cayó otro 35% respecto al 2011

VenePirámides 
La industria automotriz no se recupera por la falta de divisas. Entre enero y septiembre apenas se han ensamblado 58.073 vehículos, un 30,69% menos que en el mismo lapso de 2012, según la Cámara Automotriz de Venezuela (Cavenez). El boletín mensual del gremio que agrupa a siete ensambladoras privadas confirma que en los nueve primeros meses de este año se armaron 25.717 carros menos que en ese lapso del año pasado. Si sólo se compara el rendimiento de septiembre se aprecia una contracción de 11,59% al pasar de las 8.038 unidades ensambladas en septiembre de 2012 a tan sólo 7.106 el mes pasado. Al igual que otros sectores, las empresas del área automotoriz han estado afectadas por la restricción en la entrega de las divisas. Esto ha elevado las deudas con sus casas matrices y ha alterado el envío de materia prima a las plantas locales. Asimismo, las ensambladoras han sufrido los retrasos del Ejecutivo nacional a la hora de aprobar los permisos para importar el Material de Ensamblaje Importado Vehicular, según reportó el diario El Universal.

miércoles, 9 de octubre de 2013

El cuento chino del préstamo chino

VenePirámides 
“¡Conseguimos cinco mil millones de dólares, en efectivo!“ Con esta ésta exclamación de júbilo regresó el Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, de su gira a China, el último reducto planetario que le ha quedado a Venezuela para conseguir algún dinero fresco que permita palear una crisis de pagos externa que se desarrolla en cámara lenta. Por el momento, el gobierno parece decidido a evitar una suspensión de pagos de las obligaciones externas que tiene la República por servicio de deuda, trasladando la crisis al sector privado doméstico con la aplicación de un racionamiento más severo para la asignación de divisas que van al pago de importaciones y otros compromisos. Pero la situación ha levantado ya alertas internacionales. Los gobiernos de Panamá y Colombia, presionados por sus sectores empresariales, reclaman el pago de deudas millonarias. Martinelli y Santos, por ejemplo, se movieron recientemente a Venezuela para abogar por una salida al problema de la suspensión de pagos y de la deuda que tienen las empresas venezolanas con la zona de Colón, en un caso, y con las empresas exportadoras del Norte de Santander en el otro. El retraso y la suspensión de pagos que tiene el sector privado venezolano y las empresas importadoras del gobierno es de tal magnitud, que en algunos casos ha provocado la suspensión de los despachos y de las cartas de crédito por parte de los proveedores externos. Ésta es, en parte, la explicación de por qué en Venezuela hay una escasez de bienes que va desde el papel higiénico hasta repuestos básicos para maquinarias y equipos. La otra explicación desde luego está en la mermada capacidad que tiene el sector empresarial venezolano para encarar las necesidades internas de la economía. El gobierno chavista ha cavado las fosas de un gran cementerio empresarial con años de hostigamiento y de pésimas regulaciones y controles. Pero vayamos al meollo del asunto: ¿qué es lo que realmente buscaba Maduro en China y qué fue lo que consiguió? Maduro fue a China a entregar una serie de prebendas y facilidades para las inversiones de ese país en Venezuela a cambio de una línea de crédito que le permita atender la crisis externa. Pero el gobierno chino fue tajante y parece haber dejado claro que ellos no dan líneas de crédito de ese tipo a otros gobiernos, sino más bien financiamiento atado a proyectos específicos. Así que Maduro se limitó a firmar 28 acuerdos, entre los cuales destacan la entrega del bloque Junín 1 de la Faja Petrolífera del Orinoco, la entrega del mapa minero de Venezuela y del proyecto de minas de Las Cristinas, un convenio de compras multimillonarias de electrodomésticos a la empresa china Haier y la renovación del Fondo Conjunto Venezuela-China. La renovación del Fondo Conjunto le permite disponer a Venezuela (o al gobierno de Maduro) de hasta 5 mil millones de dólares de financiamiento para proyectos específicos. En particular, se sabe, por boca del mismo Presidente Maduro, que los recursos de ese fondo se usarán para importar 2.000 autobuses fabricados en China, para construir 4.500 unidades habitacionales por parte de empresas chinas en Venezuela y para la siembra de más arroz y soja en tierras venezolanas, insumos fundamentales en la dieta del pueblo chino. Venezuela debe además aportar mil millones de dólares al Fondo Conjunto, justo en un momento en que sus recursos líquidos en dólares escasean. No más advertir que el Banco Central de Venezuela dispone de reservas líquidas por sólo 900 millones de dólares, pues el resto es oro, la mayor parte del cual unos sabios decidieron enterrar en bóvedas locales, dejándolo por el momento sin ningún valor internacional. Lo que es peor, tan pronto el nuevo tramo de endeudamiento se haga efectivo Venezuela comienza a repagar de inmediato con barriles de petróleo, mermando aún más el flujo de ingresos petroleros efectivos de la nación y agravando la “situación de iliquidez”. Este tipo de contrato financiero con los chinos, por tanto, no vienen a solucionar la crisis de liquidez externa y, más bien, mete a Venezuela en una dinámica financiera claramente inestable. La crisis de liquidez externa que exhibe Venezuela tiene un carácter que muy pocos en el gobierno parecen haber advertido. No es una crisis de carácter cíclico. No es el resultado de una baja en los precios del petróleo. Es una crisis de carácter estructural derivada, en lo fundamental, de un conjunto de obstáculos y cambios institucionales alrededor del manejo de la renta petrolera: convenios de ventas de petróleo con otros países que claramente afectan los ingresos efectivos de divisas del país, una creciente “entropía organizacional” a nivel de la industria petrolera y un entramado de ventosas por donde se escapa el grueso de los ingresos petroleros (a corrientes de gasto poco transparentes). A todo esto se le debe sumar un sector privado exportador de algunos bienes no petroleros en agonía y que extraña algún tipo de visión de desarrollo de la economía no petrolera. Así, el dinero fresco para atender los requerimientos de la balanza de pagos ―que nos es lo que precisamente Venezuela ha conseguido del gobierno chino― sólo le permitiría al país ganar algo de tiempo para resolver agudos problemas estructurales. ¿Pero de cuánto tiempo estamos hablando? ¿Cuánto tiempo puede ganar el gobierno de Venezuela con una línea de crédito, por ejemplo, de 5 mil millones de dólares? La realidad es que la economía venezolana hoy día está en capacidad de devorarse ese monto de divisas en tan sólo un mes de importaciones. Si el gobierno de Nicolás Maduro no encara decididamente la siniestra “arquitectura financiera” que el chavismo ha construido alrededor del manejo de la renta petrolera, a Venezuela no le queda más que sobrevivir con un control de cambios más severo y estricto (con consecuencias conocidas) o acudir al Fondo Monetario Internacional. Una opción, por cierto, con la que el gobierno ya ha coqueteado, según reportó ProDaVinci.

martes, 8 de octubre de 2013

Las peores condiciones sólo atrajeron los peores socios: no despega producción de nuevos proyectos en la faja

VenePirámides
Cuando ya transcurre el cuarto trimestre de 2013, la producción de los nuevos negocios de la Faja Petrolífera del Orinoco (las seis empresas mixtas creadas con socios privados nacionales e internacionales) confronta problemas que impedirán que se alcancen las metas volumétricas anunciadas por Petróleos de Venezuela durante el año 2012. Al respecto el ministro de Petróleo y Minería, Rafael Ramírez, reconoció el pasado viernes que "los nuevos negocios han venido confrontando el problema de infraestructura y es un tema que estamos abordando en conjunto con los socios privados". Los nuevos negocios son las empresas mixtas Petromacareo, Petrojunín, Petromiranda, Petrourica, Petrocarabobo y Petroindependencia, ubicados en los bloques Junín y Carabobo de la Faja del Orinoco, y que se están desarrollando con mayoría accionaria de Pdvsa, junto con socios como CNPC, ENI, Repsol, Rosneft o Gazprom. A principios de 2012 se planteó que producirían entre 160 y 180 mil barriles por día de crudo como producción temprana. Pero en septiembre del año pasado esa meta se redujo a 100 mil barriles diarios, pero con la promesa de que para el año 2013 la producción llegaría incluso a 400 mil barriles por día. La realidad hoy es que esos proyectos, más el bloque Junín 10 (conocido como Junín Sur y que hasta hace unas semanas fue llevado por Pdvsa en solitario), no producen más de 25 o 30 mil barriles por día. El propio Ramírez dijo que en Petromiranda, donde trabajan las rusas Rosneft y Gazprom -y donde se espera la salida de Lukoil-, se están produciendo "8 mil barriles por día, que es modesto todavía pero estamos trabajando". El también presidente de Pdvsa señaló que con los socios privados están teniendo discusiones "a los máximos niveles. Y estamos haciendo algunas modificaciones para que la producción temprana pueda venir sin que eso signifique problemas contractuales con ellos". A ello agregó, aunque sin mucha precisión, que "queremos aumentar más rápido nuestra producción. Estamos buscando alternativas para que esa producción temprana llegue". La labor, que luce cuesta arriba, ha llevado a que la estatal espere que "la producción temprana debería llegar en algún momento a 50 mil barriles, entre todos los proyectos, este año". Este sería un volumen sensiblemente inferior a las metas de las que se habló en 2011 y 2012. Para tratar de levantar la producción de crudo en la Faja, Rafael Ramírez subrayó que Pdvsa cuenta con "un método de producción que es muy rápido, con las macollas. La conexión de pozos, la perforación es rápida, y tenemos ahí 200 taladros; una cantidad de equipos que hemos venido adquiriendo, invirtiendo unos 2.200 millones de dólares en China para adquisición de taladros". Agregó que también se ha estado trabajando con las empresas de servicios "para que metan más herramientas, sobre todo direccionales" para perforación y producción. "Mientras tanto" indica, hasta que no se logre la producción temprana "nos preparamos. Todos estos oleoductos, las monoboyas, los terminales, tiene que ver con crear las condiciones para que las empresas sepan y tengan la certeza de que esa producción podremos sacarla. Y que el proyecto de la Faja Petrolífera va en el cronograma establecido", aseguró Rafael Ramírez. En septiembre de 2012 Petróleos de Venezuela esperaba que en 2013 se lograra una producción de 1,5 millones de barriles en la Faja del Orinoco, tras un aumento de casi 500 mil barriles respecto al año anterior. En total para este año se proyectó una producción cercana a los 3,5 millones de barriles por día. En abril de este año esa meta fue replanteada en 3,32 millones de barriles. Según PDVSA, actualmente la producción es de 3 millones de barriles por día, según reportó el diario El Universal.

lunes, 7 de octubre de 2013

Qué buen chiste Maduro: después de destruir a la industria nacional, ahora dice que la van a resucitar

VenePirámides 
El ministro de Agricultura y Tierras, Yván Gil, dijo que el Gobierno busca reducir en 90% las importaciones con los planes que desarrolla para producir alimentos como la carne, la leche y otros. Puntualizó desde la sede de Pdval en San José (Caracas), que el presidente Nicolás Maduro aprobó recursos hace dos días para desarrollar una serie de planes productivos. Entre estos se encuentran la inversión en hortalizas, que contará con 187,8 millones de dólares, 142 millones para semillas, 115 millones de dólares para importar vientres y otros recursos que no detalló para el sector lácteo. Gil señaló que con la importación de alimentos y los planes estructurales que están definidos se logrará "vencer definitivamente el modelo rentístico petrolero". Y comentó que el Gobierno está desplegado en todo el país. "Estamos adelantando a la par, importación y producción. No vamos a permitir que rindan al pueblo con esta guerra económica", según reportó el diario El Universal.

domingo, 6 de octubre de 2013

Al igual que todo lo que hace Maduro, la Misión Vivienda naufraga

VenePirámides 
La cantidad de viviendas entregadas hasta el 19 de septiembre asciende a 72.900 unidades, según la data difundida por funcionarios gubernamentales, y representa 19% de la meta establecida para 2013 de edificar 380.000 unidades. 

"Este año pasamos de 200.000 viviendas a 380.000, eso significa prácticamente el doble de la meta", declaró el ministro de Vivienda y Hábitat, Ricardo Molina, la semana pasada. 

Aseguró que la Misión Vivienda no ha bajado su ritmo de construcción, sino más bien lo ha aumentado. 

Los números oficiales dicen lo contrario. De acuerdo con los datos recopilados por la AVN, en septiembre de 2012 se concluyeron 111.049 casas, una cifra 52,3% superior al registrado el 19 de septiembre. 

El 26 de septiembre autoridades del área afirmaron que desde 2011 han terminado 445.245 viviendas, pero que no todas habían sido entregadas. Eso implicaría que se han levantado hasta la semana pasada un poco más de 98.000 unidades y que 25.000 se terminaron entre el 19 y el 26 de septiembre. 

Ni siquiera este nuevo monto superaría el de igual periodo de 2012. La razón principal es la caída en la producción de insumos que afecta a todo el sector de la construcción, privado y público, a pesar de que éste último tiene acceso prioritario a la materia prima. 

Los datos del Banco Central de Venezuela indican que en el segundo trimestre del año la construcción del sector público bajó 7,9%. "En términos generales, la actividad económica continúa impactada por las fallas en la distribución de insumos básicos (cemento y acero), los problemas de orden laboral y el incremento del precio de los insumos", reporta una nota de prensa del instituto emisor. 

Retrasos. A pesar de las dificultades para poder alcanzar la meta, el programa debe edificar un promedio de 102.000 viviendas en los próximos tres meses. Fuentes del sector aseguran que otra de las causas de la paralización de las obras es el retraso en los desembolsos. 

Gerson Hernández, presidente de la Cámara Bolivariana de la Construcción, admitió que existe un retardo en los pagos, sin embargo, no lo atribuye a la falta de recursos del Estado sino a la burocratización de los procedimientos. "Esto genera mucho retraso y hay empresas que dejan de cobrar", expresó. 

Hizo un llamado a las contratistas a planificar mejor sus desembolsos para no tener que paralizar los trabajos. "No puedo decir que porque me dejaron de pagar no tengo dinero para seguir avanzando", dijo. 

Indicó que 80% de la producción de cemento y cabillas de las empresas nacionalizadas va directamente a las obras del Estado, que no son solamente viviendas, lo que ha generado una "pequeña desaceleración" en el sector privado. 

"Tuvimos cinco meses a una velocidad muy baja por la muerte del presidente Hugo Chávez, las elecciones y la devaluación. Todo eso trajo como consecuencia mucha incertidumbre". Afirmó que a partir de junio la Misión Vivienda recuperó el ritmo de entrega que tenía anteriormente y confía en el cumplimiento de la meta. 

El presidente de la Cámara Inmobiliaria, Aquiles Martini Pietri, difiere y considera que no se alcanzará el objetivo de las 380.000 viviendas en 2013. 

"Incluso, al ritmo actual se construirán menos viviendas que el año pasado", apuntó. 

Añadió que de las 344.720 unidades que se construyen actualmente, el sector privado sólo lleva a cabo 21.000. "El Gobierno dijo que había 50.000 viviendas en proceso de culminación, 80.000 en etapa de estructura y alrededor de 100.000 en período de arranque", expuso. En procesos normales las que están en estructura tardarían entre 12 y 18 meses en ser finalizadas, según reportó el diario El Nacional.

sábado, 5 de octubre de 2013

Así estará la vaina que hasta los rusos se están yendo pal carajo

VenePirámides 
La explotación de las reservas petroleras de la Faja del Orinoco sigue confrontando problemas, ésta vez con el abandono de otro socio extranjero de Pdvsa. La petrolera Lukoil, el segundo mayor productor de petróleo de Rusia, quiere vender su participación en el Consorcio Nacional Petrolero Ruso (que maneja 40% de las acciones de la empresa mixta Petromiranda y que opera en el bloque Junín 6 de la Faja del Orinoco), debido a que no lo considera prioritario, dijo el jefe de la compañía, Vagit Alekperov, reseñado por Reuters. Lukoil indicó que "hicimos una oferta al consorcio para que compre nuestra participación", explicando que Petromiranda "no es un proyecto de alta prioridad para nosotros". La empresa mixta, creada en abril de 2010, prevé explotar los 10.900 millones de barriles de crudo de Junín 6. A la fecha solo extrae 2 mil barriles diarios. El pool de empresas de Rusia que entró en Petromiranda estaba conformado por Lukoil, Surgutneftegaz y TNK-BP. Estas dos últimas, que vendieron sus activos a Rosneft este año, ya habían decidido desde el año 2012 abandonar Petromiranda. Rosneft, que compró ambas empresas por unos 55 mil millones de dólares, quedó junto con Lukoil y Gazpromneft dentro del consorcio. La salida de Lukoil posiblemente deje en manos de Rosneft su participación accionaria, que llevaría a la empresa encabezada por Igor Sechin -hombre de confianza de Vladimir Putin- a tener más de 30% de las acciones de Petromiranda. Pdvsa, como socio mayoritario, maneja 60%. Pero la partida de Lukoil, que podría concretarse en meses, la convierte en la séptima empresa petrolera que abandona algún proyecto de la Faja del Orinoco desde 2007, cuando se ordenó la migración de las Asociaciones Estratégicas y los Convenios Operativos hacia los esquemas de empresas mixtas. Antes de Lukoil las empresas ConocoPhillips, ExxonMobil, Petro-Canadá, OPIC y Petronas decidieron dejar los planes de la Faja del Orinoco. Conoco, Exxon, Petro-Canadá y OPIC abandonaron al no concretar la migración a empresas mixtas en el año 2007. Con las dos primeras empresas se vivieron casos hostiles, que aún están por resolverse en los tribunales de arbitraje del Ciadi, del Banco Mundial. El caso de Petronas ocurrió hace apenas unas semanas, cuando se conoció que la empresa estatal de Malasia decidió retirarse de Petrocarabobo, proyecto que prevé invertir 20.000 millones de dólares durante 25 años, con la construcción de un mejorador de 200.000 barriles al día. Según el ministerio de Petróleo, Petronas perdió el bono de 1.500 millones de dólares por el derecho de entrada a Carabobo. Asimismo con Lukoil hubo un precedente en marzo cuando su vicepresidente, Andrei Kuzyayev, dijo que Venezuela podría incrementar su producción si se ofreciera más seguridad sobre los contratos a los inversores. En el resto de los nuevos proyectos de la Faja, y los mejoradores de crudo, quedan unas 13 empresas extranjeras aún trabajando con Pdvsa, según reportó el diario El Universal.

viernes, 4 de octubre de 2013

El SICAD: mucho ruido y pocas nueces

VenePirámides 
El destino de unos 860 millones de dólares que el Gobierno de Venezuela asignó por la vía de subastas en los últimos seis meses en un intento por aliviar la sed de divisas del sector privado es una incógnita para muchos industriales, que aseguran estar con la soga al cuello porque no pueden importar materias primas. Representantes de nueve grupos y asociaciones empresariales consultados por Reuters dijeron que apenas un puñado de sus afiliados accedió a esos dólares vendidos por el Banco Central a precios preferenciales a través del Sicad. Y quienes lo hicieron, no siempre obtuvieron la cantidad solicitada. "La subasta fue un desastre para nosotros", dijo Frisned Piñate, presidenta de Canidra. Apenas nueve de sus 250 afiliados reportaron haber recibido dólares en la puja. "Esto no es una subasta, es una rifa", se quejó. "Ni siquiera se adjudica al mejor postor". El Banco Central de Venezuela no divulga los nombres de las empresas que recibieron divisas a través de este sistema y tampoco reveló nunca el precio al que vende los billetes verdes, según reportó el diario El Universal.

jueves, 3 de octubre de 2013

Brecha entre el $ oficial y el negro estremecen al control de cambios

VenePirámides 
El desequilibrio cambiario que estremece a la economía es el más grave en la historia de los controles. Nunca durante los controles implementados en 1940 y en los períodos 1960-1964, 1983-1989 y 1994-1996, la brecha entre el tipo de cambio oficial (VEF 6,30 por 1 US$) y el paralelo  llegó a ser de 600% como ocurre actualmente. El récord pertenecía al período 1983-1989 cuando en vez de Cadivi existía la oficina del Régimen de Cambios Diferenciales (Recadi) y el diferencial se amplió hasta 235%. En el control de 1994-1996 la disparidad solo llegó a alcanzar 72% y en los anteriores se mantuvo en niveles mucho más bajos. Un diferencial tan grande entre el tipo de cambio oficial de 6,30 bolívares y el paralelo se traduce en que la demanda por los dólares baratos es prácticamente infinita y el acceso a estas divisas es lento y difícil. El resultado es que el dólar paralelo es utilizado como guía por las empresas y comercios al momento de calcular los costos de reposición y los precios de una amplia gama de productos y servicios toma impulso. Gracias a este efecto el precio de los equipos del hogar como los electrodomésticos registra un salto de 43,7% en lo que va de año y las prendas de vestir 34%, de acuerdo con datos del Banco Central. La escalada del dólar negro tiene su origen en un desbalance donde aumenta velozmente la cantidad de bolívares mientras las divisas son cada vez más escasas. El Banco Central ayuda a crear el desequilibrio fabricando bolívares para financiar a empresas públicas, principalmente a Pdvsa. Cuando estos fondos ingresan a la economía, concretamente unos 163 mil millones de bolívares en los últimos doce meses, elevan la presión inflacionaria porque incrementan la demanda mientras la oferta permanece estática o se dirigen a la compra de dólares en el mercado paralelo. Aparte de financiar a Pdvsa el Banco Central también ayuda a incrementar los bolívares en circulación autorizando a las entidades financieras a que le compren bonos al Gobierno con recursos que estaban congelados a manera de reserva. Este año está previsto que las torres financieras utilicen 21 mil 877 millones de bolívares provenientes de estas reservas o encaje legal como se conoce técnicamente, para comprarle bonos al Gobierno. Entidades financieras como Bank of America y Barclays coinciden en que el tipo de cambio oficial de 6,30 bolívares por dólar tiene los días contados porque la demanda por estas divisas se ha hecho insostenible y las reservas internacionales tienden a la baja. Además, la aceleración de la inflación golpea a las cuentas públicas y al Gobierno se le hará imposible continuar cambiando los dólares provenientes del petróleo a esta tasa. Trabajos académicos como el elaborado por los economistas Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff indican que en países en los que la inflación anualizada llega a 40% el malestar se manifiesta en el alza del tipo de cambio paralelo que constituye la señal de colapso. La consecuencia es que la reducción de la brecha entre el tipo de cambio oficial y el paralelo ocurre desde abajo hacia arriba, es decir, el tipo de cambio oficial tiene que aumentar. La devaluación del dólar Cadivi sería complementada por un nuevo mercado donde, según la propuesta del ministro de Finanzas, Nelson Merentes, el dólar flotaría libremente. Firmas como Ecoanalítica consideran que de concretarse este mercado, sobre el que aún no hay acuerdo, el tipo de cambio estaría alrededor de 20 bolívares por dólar, según reportó el diario El Universal.

miércoles, 2 de octubre de 2013

El BCV financia la escalada del dólar en el mercado negro

VenePirámides 
Entre el 23 de agosto y el 20 de septiembre el dólar aceleró su escalada en el mercado paralelo e impulsó el precio de una amplia gama de productos, porque empresas y comercios utilizan este indicador como guía al momento de calcular los costos de reposición. El salto de 15% en el precio del billete verde en el mercado no oficial (una ley prohibe publicar su cotización) necesitó que hubiesen más bolívares capaces de adquirir las divisas a este precio y las cifras oficiales registran que la principal fuente de billetes provino del financiamiento que el Banco Central le hace a las empresas públicas, en especial a Pdvsa. A fin de que la principal empresa del país supere problemas de caja el Banco Central imprime bolívares para comprarle bonos. Cuando Pdvsa tiene los recursos los utiliza para cubrir compromisos como construcción de viviendas y pago a proveedores. Luego, cuando los bolívares ingresan a la economía, una porción se dirige a la compra de dólares en el mercado paralelo o aumenta la presión inflacionaria, porque se trata de más billetes detrás de la misma cantidad de productos. ¿De cuánto hablamos? Del 23 de agosto al 20 de septiembre el financiamiento del BCV a Pdvsa y a otras empresas públicas aumentó 15% al elevarse desde 246,2 millardos hasta 283,4 millardos de bolívares. De cada diez bolívares que el BCV fabrica para financiar a empresas del Estado, nueve son para Pdvsa. Una mirada más amplia desnuda que en los últimos doce meses el financiamiento del Banco Central a las empresas públicas registra un explosivo incremento de 136%, ya equivale a 45 mil millones de dólares y es una de las causas de la aceleración de la inflación que en lo que va de año acumula un alza de 32,9%. Pdvsa necesita que el Banco Central la financie porque tiene que cambiar el grueso de sus dólares al tipo de cambio oficial de 6,30 bolívares, que es artificialmente bajo. Además, vende petróleo a descuento a países aliados, no ha podido incrementar la producción y el precio del barril dejó de crecer. Todo el sector público, del que Pdvsa forma parte, tiene un desequilibrio donde los gastos superan en 15% del PIB a los ingresos, por lo tanto, la impresión de bolívares por parte del BCV y otras fórmulas como traspaso sin respaldo de reservas internacionales a fondos de gasto del Gobierno, se han convertido en prácticas constantes para no recortar el gasto y sincerar las finanzas del Estado, según reportó el diario El Universal.

martes, 1 de octubre de 2013

Rumbo al precipicio, obnubilados por el espejismo de la salvación

VenePirámides 
El gobierno está enredado en los nudos que la misma revolución creó durante estos últimos años. Eso es obvio. Pero todo empezó a acentuarse desde octubre pasado, cuando el doctor Giordani —liberado de la presión de la campaña que Hugo Chávez acababa de ganar— decidió profundizar la Revolución, algo que se traduce específicamente en avanzar hacia un modelo económico en el cual la tasa de cambio fuera irrelevante: al ser el Estado quien genera los dólares, Giordani apostó a que también podía realizar de manera directa las importaciones de todo lo que, según ellos, el país necesitara. Su lógica era simple: si el gobierno es el que genera el dinero, pues que sea el gobierno el que compre, importe, produzca y decida qué es lo más importante para el país y su gente. La intención era convertir al gobierno en un Dios todopoderoso, capaz de determinar las necesidades integrales de la Nación y satisfacerla con sus recursos, instruyendo además con su acción al pueblo, quienes deben aprender a comer, vestir o leer lo que el gobierno piense conveniente. El final deseado de esa historia se parece a los libros de socialismo extremo, completamente desfasados, que Giordani ayudó a traducir del italiano para hacer honor a sus pensamientos mozos. Y no hay que ser demasiado perspicaz para entender que eso era una locura primitiva, ineficiente e insostenible. Pero, más allá de que teóricamente está claro que este modelo fracasaría, la evidencia ha sido mucho más contundente que un libro de economía moderna. El cierre de flujos de divisas —justificado desde el gobierno como un mecanismo para reducir las importaciones superfluas y combatir la corrupción (ambas distorsiones creadas por su propio mecanismo de control cambiario y sobrevaluación inducida del tipo de cambio)— dejó también sin divisas a las empresas productivas, llámense productores locales o importadores de bienes indispensables para el abastecimiento nacional. Las vías alternativas para obtener divisas se secaron de oferta y aumentaron sus primas de riesgo por ilegalidad, con lo que el mercado negro se disparó a niveles impensables, que en este momento se ubican cercanos a nueve veces el cambio oficial. El abastecimiento de mercancías ha colapsado y la inflación se desbordó, anualizando más de 45%. Y esto, amigo lector, es todavía la punta del Iceberg. Maduro se estrenó como presidente en el momento en que se cosechaba el huracán. Pero no el fenómeno político que representaba Chávez, sino el desastre económico que desde hace rato amenazaba con destruir todo a su paso. Sus primeras reacciones generaron cierto optimismo: sacar a Giordani del manejo directo de la Economía fue un movimiento tranquilizador, sobre todo al colocar a Merentes y con ello dar la idea de que pretendía dar un viraje en el tema. Si bien no iba a ser necesariamente moderno, al menos parecía más permeable y negociador. Pero el optimismo duró poco. El mercado está acostumbrado a recibir de Merentes promesas de apertura y flexibilización en un discurso que sorprende por lo adecuado. Pero también se acostumbró a que esas promesas no se concreten nunca. Quizás porque el actor, a pesar de sus buenas intenciones, tiene menos poder del que se le atribuye. La realidad es que las promesas de cambio se fueron diluyendo junto a las esperanzas del sector empresarial y económico. Y la economía de Venezuela continúa marchando sin pausa en dirección al precipicio. Surge entonces, una vez más, un planteamiento de apertura. Maduro y Merentes anuncian un nuevo mecanismo cambiario para conjurar la crisis. El ministro lo describe como un mecanismo abierto y flexible, donde los agentes económicos harán lo que es normal en cualquier país decente: comprar dólares cuando quieran, cuantos quieran y como quieran al precio real de mercado. Fue extraño ver cómo el país se sintió emocionado porque le dijeran algo equivalente a que el gobierno finalmente les permitirá bañarse o hacer el amor cuando lo decidan y no cuando lo decida la revolución. Pero, luego de muchos días del anuncio, parece que en términos de dólares la gente se siente todavía sucia y ávida. Las discusiones internas han sido a muerte. El debate entre radicales y pragmáticos no permite avanzar en la creación de un tercer mercado verdaderamente abierto, como había propuesto Merentes quien, por cierto, lo había pensado muy bien. El ministro está claro con respecto a que cualquier restricción que se establezca en términos de cantidades (o de quién puede participar en ese mercado; o de cuáles sectores tendrán acceso y cuáles no) simplemente generará un grupo de excluidos que irán de cabeza a un mercado negro que explotará en un tipo de cambio y que definirá los costos de reposición de todo el país, empeorando el entuerto. Pero el lado ideológicamente radical no cede terrenos. Piensan que abrir el mercado es reconocer una devaluación brutal del tipo de cambio en plenas elecciones. Dicen que no tiene sentido abrir ese mercado y darle libertad a un sector privado que aprovechará ese momento para sacar hasta el último bolívar que tenga preso en Venezuela. Que eso le restará poder al gobierno y lo alejará de la revolución. Y uno, entonces, se pregunta: si Maduro está convencido, ¿por qué no termina de tomar el riesgo y le pasa por encima a los radicales? No tengo la respuesta exacta, pero puedo intuir que hay al menos tres posibilidades. La primera, que quizás Maduro no tiene capacidad de negociación con los radicales internos y, a la vez, no puede perder su soporte político justo cuando su popularidad está rozando apenas la mitad del país (y eso no resiste divisiones, frente a una oposición que se ha mostrado potente en términos de votos totales). La segunda, es que Maduro no está seguro de que tenga sentido tomar la decisión: al darse cuenta de que pasó tanto tiempo antes de atender el problema, ve que los costos económicos y políticos son brutales y no hay forma de salir de la crisis, así que se congela ante una bola de nieve que no saben cuándo arrasará todo, pero en efecto arrasará con todo. Y, la tercera, es que estén teniendo lugar todas las anteriores. La respuesta del organismo creado por el presidente para atender la crisis económica parece indicar que no han podido avanzar sobre lo realmente relevante. Oírlos decir que las grandes decisiones de Estado para atender una megacrisis es eximirlos temporalmente de permisos, solvencias y otras pajas burocráticas (o importar arbolitos de navidad) es algo que puede dividir los sentimientos entre arrechera y risa, esta última en el caso de que alguno sea tan insensible como para no entender que esa comiquita afectará dramáticamente tu vida. Dedicar una cadena nacional de radio y televisión al regreso de Nicolás Maduro de su viaje a China para mostrar una planta de carros Cherry en donde se promete crear el prototipo del primer motor totalmente venezolano para competir con Alemania, Brasil y China (por cierto: una ocurrencia presidencial in situ), o anunciar que el presidente no fue a la ONU porque tenía dos provocaciones peligrosas en su contra (una decisión difícil de entender, porque la verdad hasta ahora se había ido a Nueva York precisamente por las provocaciones), o insinuar que podría haber una conspiración en Francia contra Maduro para matarlo, porque el Airbus presidencial pasó cinco meses en ese país arreglándose y después presentó una falla en el ala, son cosas que nos indican claramente que el gobierno está comprando tiempo y desviando la atención del país del centro de todas sus preocupaciones: el problema económico. Y mientras se toman las decisiones paralelas para bajar la tensión, el cáncer económico avanza sin contemplación, la inflación adquiere niveles dramáticos, la producción se compromete, el dólar negro enloquece y la confianza de los inversionistas se pulveriza. La posibilidad de que el gobierno haga algo en materia cambiaria y monetaria es enorme pero, lamentablemente, la crisis es tan perversa a estas alturas y las distorsiones son tan grandes que, sumadas a las intestinas pugnas internas, lo más probable es que los anuncios que veamos en breve no sean sino más pañitos calientes puestos sobre una herida mortal. Los trapos rojos políticos fueron elementos muy utilizados por Chávez, pero sin duda con mucho más tino y creatividad. Además, con el uso excesivo toda estrategia se desgasta. En Miraflores se han ocupado de hablar de golpes políticos, sin darse cuenta de que han venido generando las condiciones propias de un autogolpe económico. La salida de esta crisis no está cerca. Y lo malo es que, mientras más demore el gobierno de Maduro en reaccionar, más alto será el costo que tendremos que pagar, según reportó ProDaVinci.